Lograr el máximo rendimiento en computación de alto rendimiento se trata tanto de software inteligente como de hardware potente. La infraestructura HPC actual a menudo tiene dificultades para mantenerse al día con cargas de trabajo diversas y exigentes, desde simulaciones tradicionales hasta tareas complejas de IA y ML. La administración de entornos informáticos complejos y mixtos, incluyendo todo, desde CPU tradicionales hasta elementos informáticos de vanguardia, con frecuencia conduce a cuellos de botella, subutilización y falta de control unificado. Sin una visibilidad clara y una gestión adaptativa para todos los tipos de trabajo, lograr el máximo rendimiento en todo el panorama informático sigue siendo un desafío importante, lo que dificulta la innovación y la eficiencia.