
Desafío
Los centros de salud son uno de los tipos de edificios que consumen más energía, funcionan las 24 horas del día, los 7 días de la semana y requieren un control continuo de la climatización, la ventilación y la presión para mantener los entornos de atención seguros y que cumplan con las normas. Esto se traduce en un consumo de energía significativo, lo que convierte la eficiencia energética de los hospitales en una prioridad fundamental para controlar los costes y reducir las emisiones de carbono. Sin una visibilidad clara del consumo de energía y el rendimiento del sistema, se hace difícil identificar las ineficiencias, priorizar las inversiones y desarrollar una estrategia eficaz para la eficiencia energética y la descarbonización de la atención médica.
Solución
Una estrategia exitosa de gestión energética para la salud comienza por entender cómo se utiliza la energía en los centros. Al establecer líneas de base energéticas para los sistemas de climatización, iluminación y electricidad, las organizaciones sanitarias pueden identificar las ineficiencias y las oportunidades de mejora. La monitorización y la evaluación comparativa en tiempo real proporcionan visibilidad del rendimiento energético, mientras que la optimización continua de los sistemas de climatización, flujo de aire y control de presión ayuda a mantener la eficiencia en condiciones cambiantes. El resultado es una reducción de los costes de energía, de las emisiones y de los centros de salud más resilientes.




