Para entender perfectamente el comportamiento de vibración de un sistema, los ingenieros realizan un análisis de la trayectoria de transferencia (TPA) que les ayuda a identificar y evaluar las rutas de transferencia de energía transportadas por la estructura y por el aire, desde la fuente de excitación hasta una ubicación determinada del receptor.
El análisis de las rutas de transferencia cuantifica las distintas fuentes y sus rutas y determina cuáles contribuyen más a los problemas de ruido y cuáles se anulan entre sí. A partir de las fuentes y rutas cuantificadas y modeladas, optimizar el rendimiento vibroacústico y de ruido, vibración y dureza (NVH) del sistema pasa a ser una tarea de diseño relativamente sencilla.













