En Full-Reuenthal, Selfrag procesa actualmente 35.000 toneladas de escoria anualmente de las plantas de transformación de residuos en energía en Turgi, Renergia Luzern y Buchs. La llamada escoria cruda se arroja al búnker de material y se transporta por grúa al “Grizzly”, un tamiz de cribado considerable, donde se retienen las piezas más grandes. A partir de ahí, se mueve a través de sistemas transportadores a la planta modular “Residuo-valor”. Las piezas de metal ligero se extraen mediante separadores magnéticos y la escoria se tamiza hasta que quede la fracción objetivo, con componentes no mayores de 40 mm. El resto se ordena a mano, revelando material no quemado, que se envía de vuelta a la planta de transformación de residuos en energía. “Nuestro objetivo es recuperar metales y materiales cerámicos que equivalen al 50% de la escoria cruda entregada”, explica Kalke.



