Desde la eficiencia de los recursos hasta la neutralidad climática.
Lavarse, cepillarse los dientes, beber: todo el mundo necesita agua limpia y cuanta más gente viva en la tierra, mayor será la demanda. El cambio climático, la urbanización y el aumento de la contaminación ambiental están agravando la situación. La protección de este recurso número uno es cada vez más urgente. Las plantas de tratamiento de aguas residuales hacen una importante contribución en este sentido. No solo tratan las aguas residuales y las devuelven a nuestras aguas, sino que también sirven como instalaciones de almacenamiento de energía, consumidores y generadores de energía flexibles y, por lo tanto, hacen una importante contribución a la transición energética y a la gestión sostenible del agua.







