Cada año, el procesamiento de cereales, en particular el maíz, genera enormes volúmenes de residuos vegetales. La mayor parte termina en vertederos, se quema o se utiliza como fertilizante de bajo valor. Pero en Mongolia Interior, una empresa vio algo completamente diferente: una materia prima.
Hailin, una empresa de tecnología agrícola, desarrolló un método de fermentación que transforma los subproductos del maíz en proteínas biosintéticas, una alternativa rentable y de alta calidad a las fuentes tradicionales de pienso para animales. La idea es tan simple como eficaz: tomar lo que la ganadería necesita (piensos asequibles y ricos en proteínas) y hacerlo a partir de lo que la industria ya produce en exceso (residuos vegetales).


