El defecto invisible
Imagínese construir un edificio en el que cada piso descanse precariamente sobre el que está debajo. Esta analogía describe perfectamente lo que hasta ahora ha sido el desafío fundamental de la impresión 3D: si bien el plástico líquido se aplicaba capa por capa, la unión entre estas capas seguía siendo un punto débil crítico. Las imperfecciones invisibles en las interfaces de las capas hacían que los métodos convencionales solo alcanzaran entre el 40 y el 60 por ciento de la resistencia potencial de un material. Esta limitación limitó la impresión 3D principalmente a la creación de prototipos, lo que impidió su adopción generalizada en la producción industrial en serie. Startup con sede en Múnich LEAM Technologies ha superado este obstáculo con una innovadora tecnología basada en LED que, por fin, hace que la impresión 3D sea viable para aplicaciones industriales.


