En Nanjing, Siemens ha construido un planta nativa digital. Incluso antes de que se vertiera el primer hormigón, el rendimiento de la planta se simuló con un gemelo digital. Esto ayudó a evitar pequeños y grandes errores de planificación, que en el pasado costaban mucho dinero y, a menudo, mucho peor, mucho tiempo.
Por ejemplo, el equipo de planificación pudo detectar una máquina de pintar sin la ventilación adecuada durante una inspección virtual. En el mundo real esto habría causado muchos problemas. Sin embargo, bastó con arrastrar y soltar un par de veces durante la fase de diseño para colocarlo en un lugar más adecuado.
En las operaciones diarias, el gemelo digital se utiliza ahora para optimizar la planta mediante un ciclo de retroalimentación constante entre la producción en curso y la simulación. Los beneficios de esta fábrica digital son mensurables: la capacidad de fabricación aumentó un 200% y la productividad un 20%



