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Cómo una nueva ciudad fuera de Viena podría cambiar nuestra forma de vida

Imagina un nuevo tipo de ciudad; un lugar conectado donde la ciudad colectiva   –en lugar del individuo– se convierte en el consumidor de energía. Diseñada para ser inteligente desde cero, le permite tener más control sobre su propia energía. Esto es exactamente en lo que está trabajando Andreas Schuster, Jefe de Investigación de Aspern Smart City Research. ¿Su misión? Probar su modelo al resto del mundo.

Uber, Airbnb, Craigslist, Ebay. La llamada "economía colaborativa" está en auge, con organizaciones de todos los gustos que les permiten a las personas acceder digitalmente a grandes mercados normalmente disponibles solo para las empresas de ayer. Está muy bien azotar tu auto infrautilizado, tu cuarto de repuestos o tu equipo de esquís, pero ¿qué pasa con cosas sobre las que tienes menos control como, por ejemplo, tu energía? Imagina poder producir, almacenar y administrar tu propia energía y luego vender el excedente a la red   –tal vez tus paneles solares recolecten extra en día particularmente soleado. Aún mejor, imagina que podrías hacer todo esto por una ciudad entera.

 

Este mundo es al que aspiran Andreas Schuster, de Siemens, y su trabajo como Jefe de Investigación de Aspern Smart City Research –un centro nuevo, inteligente, energéticamente eficiente y autosustentable, no muy lejos de Viena.

 

El problema con la energía es que hay varios puntos de contacto por conectar    –las turbinas eólicas a los cables de transporte, a la infinita variedad de dispositivos de potencia. Y cuando se trata de energía renovable, hay grandes problemas de intermitencia – los paneles solares recolectan energía durante el día, pero la mayoría de la gente usa su electricidad por la tarde cuando el sol se ha puesto– por lo que el almacenamiento de energía renovable es crucial. Luego está toda la gente: los políticos y las compañías de energía, los fabricantes de tecnología y los analistas de datos – por no mencionarlo a usted, el consumidor de energía.

 

Aspern Smart City Research (ASCR) se creó como una colaboración entre la ciudad de Viena; una compañía de tecnología, Siemens; un proveedor de energía, Wien Energie; y un operador de la red, Wiener Netze. El papel de Andreas es coordinar la comunicación entre estas partes y supervisar las nuevas áreas de energía para explorar este inmenso proyecto. A pesar de trabajar para Siemens, su papel es actuar como un conducto entre las cuatro organizaciones. "Es importante tener una visión de todo, no estar a la altura de cada detalle, sino tener una visión general de cada parte, desde construir sistemas informáticos excelentes hasta coordinar muchos campos diferentes, como la tecnología de hardware y el marketing, y luego la seguridad y la protección. La ley es un aspecto importante en las iniciativas de Smart City, y las perspectivas de los abogados son diferentes a las de los técnicos ".

 

Sin embargo, al conectar a las distintas partes, Andreas y ASCR están en camino de crear un sistema verdaderamente descentralizado para un mundo de energía mucho más justo, sostenible y altamente optimizado. La nueva ciudad ha sido diseñada inteligente desde cero: desde los sensores que monitorean el uso de energía para predecir necesidades futuras y medidores para rastrear cuánta energía hay en el sistema para determinar qué se debe enviar para el almacenamiento y qué se debe consumir, hasta los paneles solares en los techos de los edificios y baterías avanzadas instaladas por toda la ciudad. La belleza de esta ciudad moderna significa que en lugar de simplemente conectar un teléfono a un cargador con un punto de energía al flujo de energía solo en su casa, ASCR conecta casa con casa, escuela con tienda, panel solar con medidor inteligente, batería con datos meteorológicos y cargador de teléfono con flujo de energía. Ahora que la ciudad es tratada como un gran consumidor de energía, a diferencia de una colección de edificios y personas únicos, la energía es de repente un recurso compartido que puede moverse, compartirse, almacenarse y asignarse de manera mucho más eficiente.

La tendencia y la mentalidad de las personas es 'tener mi propia energía' – esta no es solo una cuestión medioambiental, sino también una cuestión económica y una cuestión de independencia.

Andreas Schuster

Los objetivos de Andreas con su investigación no se limitan a estas actividades actuales. "En este banco de pruebas podemos probar prototipos fácilmente y también en condiciones reales", explica. Con el aparente consenso global de que el paso a las energías renovables es la mejor solución a largo plazo, tanto desde una perspectiva económica como ambiental, lo que los gobiernos necesitan es una ruta optimizada para modernizar sus ciudades. "Espero que los nuevos edificios inteligentes y las redes inteligentes hagan que sea más fácil de entender y construir en otros sistemas". Andreas y el equipo de ASCR están, de hecho, haciendo el difícil trabajo de probar el modelo a todos los demás del planeta.

 

Sería fácil atribuir los recientes avances en energías renovables a la conversación sobre el cambio climático, pero para Andreas hay cambios más amplios en la sociedad –hacia una vida más autosuficiente– que realmente están impulsando la innovación en energía. "La tendencia y la mentalidad de las personas es 'tener mi propia energía'; esta no es solo una cuestión ambiental, también es una cuestión económica y una cuestión de independencia". Andreas explicó que los gobiernos de Europa dependen de naciones lejanas, como Arabia Saudita y Rusia para su suministro de energía, esta no es solo una tendencia individualista, sino más bien una de comunidades locales y abiertas. El crecimiento de la tecnología de blockchain y de las soluciones de economía compartida hacen eco en este deseo de liberarse de los costos que no podemos entender, de entornos que no podemos controlar, de utilizar un software que no podemos editar.

 

ASCR está demostrando que un mundo impulsado por energías renovables no es una idea tan compleja. Con la tecnología detrás del análisis de datos, los sensores y la comunicación máquina con máquina ahora en un punto donde los sistemas a gran escala como la energía pueden ser verdaderamente inteligentes, los obstáculos en el camino de la revolución verde comienzan a hacerse a un lado. La energía no será compartida libremente, pero la economía de participación rentable ciertamente ha allanado el camino para un uso más justo, justo y mucho más sensato de los preciosos recursos de nuestro planeta.

 

Pero incluso con la tecnología llegando al punto de uso efectivo, como señaló Andreas – tal vez la tendencia actual de autonomía y aprovechar al máximo lo que tienes es lo que realmente alienta al mundo a adoptar este nuevo mundo de energía.

 

Después de todo – desperdicio no, no quiero.